Que la prensa es el cuarto poder es algo bien sabido hace mucho tiempo pero la ambición de algunos periodistas en situarse por encima del bien y del mal para hacer y decir lo que les da la gana, amparados en la libertad de expresión que ellos mismos tendrían que controlar pues corren el riesgo, lo corremos todos, de que se la limiten externamente.
El lamentable programa de J. Evole, Operación Palace, es una prueba de ello. Convertir el intento de golpe de estado del 23 F en una mascarada cinematográfica y sugerir la complicidad de políticos, periodistas, servicios secretos y diplomáticos para engañar a todo un país, es algo que no tienen ningún derecho de hacer y que habría que castigar con el boicot al programa Salvados, para que se quede sin audiencia y desaparezca de la parrilla.
Más lamentable que el programa en sí, que podría considerarse como el exceso de un periodista ambicioso y sin escrúpulos que se ha creído el rey del mambo, es la complicidad de antiguos políticos, periodistas e intelectuales, que fueron alguien en la vida política y social española, que algunos todavía lo son, que se han prestado a esta gracieta tan poco respetuosa. Prestigios sólidos, labrados en años de buen hacer profesional, se tambalean con estas colaboraciones. Tendrían que pedir disculpas a todo el país por el daño moral que han hecho.
El 23F fue el momento más grave de la transición española y en él se pusieron en riesgo muchas cosas. Algunos, por ejemplo, tuvimos que salir corriendo y muertos de miedo, a retirar los archivos de los locales de los partidos de izquierdas, para proteger los datos de los afiliados. Otros, más comprometidos, tuvieron que salir de sus casas y prepararse para un posible exilio.
Las jóvenes generaciones que no vivieron aquellos días deberían tener acceso a la información más exacta posible para comprender la transición democrática española. Payasadas como la Operación Palace son totalmente negativas.

A mi la verdad me parece que el país no conoce su historia, y que nos manipulan constantemente como quieren. tanto políticos como periodistas como expertos en todo y en nada, y el programa de Évole demuestra todos eso. Dejando al margen el tema escogido, que según los expertos, volvemos a los expertos, esta muy bien elegido desde el punto de vista de la técnica de este tipo de productos, el documental creo que ha demostrado que somos unos pardillos en muchas cosas, y si ha servido para darnos cuenta de eso, y para que estudiemos de verdad lo que pasó el 23 F, pues bien está.
ResponderEliminarSi el objetivo era cuestionar la información, hubiera estado mejor hacer un buen informativo. Ellos han ido a lo suyo, a provocar y hacer que su programa tuviera audiencia por encima de otros. Lo han conseguido pero no han informado. Me molestó especialmente que interviniera Gabilondo y Mayor Zaragoza. Respeto sus razones para hacerlo, pero no las comparto
ResponderEliminarUn tercio de lo que se dijo es cierto, acaso no son Juancarlistas los señores del PSO.
ResponderEliminarNo dramatice Usted tanto. Hable con los principales lideres de su partido de entonces y le aclararan muchas cosas. Espero que tenga suerte si le responden porque hay gente que tiene memoria selectiva. Falsear la realidad? De eso saben mucho todos los gobiernos y eso si que es grave, o no?
ResponderEliminarEl 23-F, el rey y el esperpento
ResponderEliminarLuis García Montero, diaro Publico 27 Febrero 2914.
El papel del rey como salvador de la democracia está más que cuestionado. ¿Por qué fueron cabezas de la intentona militar Alfonso Armada y Jaime Milán del Bosch, los dos generales más monárquicos del ejército? ¿A qué se debió el desprecio constante del rey hacia Adolfo Suárez en los meses anteriores al golpe? Nunca un rey democrático ha maltratado tanto a un presidente de Gobierno elegido por las urnas.
Son preguntas, por resumir todo un largo interrogatorio, que me he hecho con frecuencia. Me resolvió muchas dudas Santiago Carrillo, con una explicación sensata, en una tarde de rara sinceridad en casa de nuestro amigo Teodulfo Lagunero. Detrás del 23-F, según me contó, hubo una trama política aprobada por el rey para sustituir el gobierno de Suárez por otro de unidad nacional presidido por Alfonso Armada. Como justificación de esa medida, en la que estuvieron de acuerdo algunos personajes seleccionados de la UCD, el PSOE y el PCE, se pensó en una intentona militar que legitimase ante la opinión pública una solución de urgencia. Milán de Bosch pensó en utilizar a un golpista de verdad, el teniente coronel Tejero, como anzuelo. Así se cruzaron dos golpes, uno blando, que perseguía una democracia con recortes y tutelada por el rey, y un golpe duro que iba contra la democracia de forma total. La estrategia se rompió cuando Tejero, enterado en el congreso de la solución pactada, se negó a un Gobierno de partidos y exigió la línea dura. El teniente coronel se les fue de las manos a los conspiradores y, de esa forma paradójica, evitó el éxito del golpe blando. Aunque parezca un chiste, me dijo Carrillo, fue Tejero quien salvó a la democracia de un ridículo venenoso para el crédito de los partidos.
RLC (22-02-2014). La obediencia voluntaria en el 23F.
ResponderEliminarANTONIO GARCÍA TREVIJANO
Comparamos la mentira del 23 F en España con la mentira de Asamblea de Paris en Julio de 1791 cuando por Decreto aprobó que Luis XVI había sido raptado por su corte para negar que hubiese intentado huir de Francia con la intención de unirse al Ejercito austriaco para dar un golpe de Estado y que en su huida fue detenido en Varennes. La mentira del 23F consistió en el acuerdo de toda la clase política de que había sido Armada y Del Bosch (los generales más monárquicos y leales) quienes pretendieron secuestrar y engañar al Rey y que éste salvo a los españoles del peligro golpìsta, cuando él fue quién lo había creado........