En la gestión política diaria, hay elementos importantes y otros, que se podrían denominar de pequeña política, que aunque tienen su importancia, hay que considerarlos de tono menor y no darles mayor trascendencia que la que se merecen.
En estos tiempos de gobierno en funciones se están dando muchas situaciones de pequeña política, o de politiqueo barato, que los medios de comunicación, desde ese sensacionalismo en que se han instalado muchos de ellos, se dedican a airear como si fueran cosas trascendentales.
Uno de estos hechos, que quizá no llegue a esperpento pero desde luego ha sido bastante ridiculo, es el numerito de circo que el Sr. Iglesias, otra vez él, ha montado por la exclusión de Podemos de la mesa de la Diputación permanente del congreso, debida, casi exclusivamente, a su ignorancia y a su incapacidad para negociar y adobada por su prepotencia y su victimismo, que parece tener carácter genético.
La diputación permanente no es más que un parlamento reducido a 60 miembros, repartido proporcionalmente a la representación de cada grupo, que opera desde que se convocan las elecciones hasta que se constituye el nuevo parlamento.
El parlamento completo, tiene una mesa de nueve miembros mientras que la de la diputación permanente se reduce a solo cinco. Esta mesa está presidida por el miso presidente que la del congreso y sus miembros se eligen entre los de la diputación permanente.
Por operatividad, los miembros de esta mini mesa suelen ser una parte de los de la gran mesa del parlamento, por lo que si la composició de la "gran mesa" es de tres miembros del PP, dos de Cs, dos de Ps y uno del PSOE (que tiene además el presidente), la composición lógica sería el presidente y un miembro de cada uno de los cuatro partidos.
Pero esta gente de Podemos es más lista que Cardona y no han nombrado para la diputación permanente a ninguno de los dos miembros que tienen en la mesa del parlamento, por lo que, ninguno de ellos ha podido ser elegido para la mesa de la diputación ¿Por que lo han hecho así?, ellos sabrán tal vez por ignorancia, que sería imperdonable, quizá por sus particulares criterios en el reparto de sillones, tema en el que están muy interesados.
El caso es que son responsables de sus errores y no vale ahora llorar con un victimismo fuera de lugar, apelando a la conspiración contra ellos, ni utilizar la demagogia barata de decir que sus cinco millones de electores han sido ninguneados. A esos cinco millones, como al resto de los votantes, seguramente les preocupa muy poco estas cuestiones.
Lo cierto es que la composición no ha sido la lógica. Y eso, desgraciadamente, va a tener consecuencias.
ResponderEliminarPaxi López poseía un gran bagaje político. Y es triste que, en poco tiempo, lo haya ido tirando por la borda.
Y después del 20-D la mayoría de los españoles pensábamos que Pedro Sánchez iba a ser el próximo presidente de España. Desgraciadamente parece que no va a ser así. Lo tenía todo en la mano, pero se ha ido abrasando él solo. Con Eduardo Madina o Carme Chacón quizá las cosas hubieran sido distintas.
Si, al final, se repiten las elecciones nos vamos a encontrar con un escenario endiablado. Nadie sabe lo que va a pasar, pero la campaña va a ser diabólica. Y eso no es bueno ni para la democracia ni para nuestro país.
Pedro ha sometido a Pablo a una humillación gratuita. Y es muy posible que éste esté rumiando la venganza. Las cosas no podían ir mejor para la derecha.
No creo que tenga ninguna consecuencia, como no la tuvo la distribución de escaños o los lios que montó con la mesa del senado en la que también se quedaron fuera. Son temas menores que este personaje aprovecha para montar su circo cuando son errores propios de inexperiencia, incompetencia, ignorancia y prepotencia, además de aprovecharlo para llorar un poco y clamar contra la gran conspiración. Se le van viendo los trucos y cada vez cuelan menos. La prueba la tienes en que su prensa de cabecera, público y la secta, casi no hablan del tema. IU debería tener cuidado con la cartera si se junta con Podemos, la operación de Tania Sánchez la van a repetir hasta el aburrimiento. Pablo Iglesias ha conseguido convertirse en alguién en quien desconfiar si no no hay más que ver los trucos que ha hecho en las negociaciones. La confianza es más importantes que las coincidencias programáticas y Podemos ha conseguido que no nos fiemos de él.
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