La capacidad de los medios de comunicación de hacer grandes debates filosóficos sobre temas intrascendentes es increíble.
Para hacer su declaración, La Infanta Cristina tiene que acudir a la Audiencia de Palma que tiene una gran rampa de acceso. Se plantea entonces un gran debate sobre si la infanta tiene que pasar la vergüenza de hacer o no ese paseíllo, y ese debate, trasciende de la tendencia al espectáculo, cada vez más habitual, de los medios, y llega al Ministro de Justicia, a todos los portavoces parlamentarios y a todos los opinadores habituales.
Se trata de un falso debate pues por un lado, si la infanta es una ciudadana más, tendría que acceder a pie como todo el mundo, si la sala considera que por razones de seguridad o de cualquier otro tipo es mejor que lo haga mas discretamente que así lo decida, supongo que a petición de sus abogados. En todo caso lo importante es el contenido de su declaración, que ya se ha retrasado mucho, y sobre todo que se diluciden sus responsabilidades. Si hace o no el paseíllo son fuegos artificiales sin ninguna trascendencia.
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